Cuando una persona presenta deterioro cognitivo y acude a un centro de día, el cuidado va mucho más allá de lo que ocurre dentro del centro. La fisioterapia forma parte de un trabajo global en el que la familia juega un papel esencial. Sin embargo, es habitual que surjan dudas:
“¿Le ayudo a levantarse o dejo que lo intente solo?”
“¿Y si se cae?”
“¿Es mejor que descanse o que se mueva?”
Estas preguntas son normales. El objetivo de esta entrada de blog es ofrecer algunas pautas sencillas para acompañar desde casa de forma segura, respetuosa y beneficiosa.
Movimiento y deterioro cognitivo.
En personas con deterioro cognitivo, el movimiento no solo ayuda al cuerpo, sino también a la mente. Mantenerse activo contribuye a:
- Preservar capacidades funcionales
- Reducir la rigidez y el dolor
- Mejorar el estado de ánimo
- Aumentar la sensación de seguridad y orientación
No se trata de hacer ejercicio como tal, sino de mantener la actividad dentro de la rutina diaria: levantarse, caminar, sentarse, participar en tareas sencillas…
Dejar hacer, aunque cueste.
Uno de los mayores retos para las familias es encontrar el equilibrio entre ayudar y dejar hacer. Cuando hay deterioro cognitivo, la persona puede tardar más, confundirse o necesitar indicaciones, pero seguir participando es clave.
Siempre que sea posible: déjale iniciar el movimiento, acompaña sin sustituir y ofrece ayuda solo cuando sea necesario.
Por ejemplo, levantarse de una silla puede llevar más tiempo, pero ese esfuerzo es un estímulo muy valioso. Hacerlo todo por la persona puede resultar más rápido, pero a largo plazo favorece la pérdida de autonomía.
Acompañar con calma y seguridad.
Las personas con deterioro cognitivo también perciben el entorno y las emociones de quienes les rodean. La prisa, el nerviosismo o el miedo pueden generar inseguridad y rechazo al movimiento.
Algunas recomendaciones importantes:
- Mantener un tono tranquilo y paciente
- Mostrar el movimiento si es necesario
- No dar varias indicaciones a la vez
Si aparece cansancio, frustración o miedo, es mejor para. Forzar nunca es beneficioso.

Qué sí puede hacer la familia en casa.
El acompañamiento diario marca una gran diferencia. Algunas acciones sencillas que ayuda mucho son:
- Mantener rutinas: los horarios y la repetición aportan seguridad.
- Reforzar positivamente: valorar el esfuerzo, no el resultado.
- Adaptar el entorno: evitar obstáculos, buena iluminación, sillas estables…
- Fomentar el movimiento seguro: pequeños paseos, cambios posturales, participación en actividades simples…
No se trata de exigir, sino de invitar al movimiento.
Qué es mejor evitar
Con la mejor intención, a veces se realizan acciones que pueden dificultar el proceso:
- Corregir constantemente o dar demasiadas órdenes a la vez
- Forzar movimientos cuando la persona no comprende lo que se le pide
- Mostrar enfado o impaciencia ante la dificultad
- Comparar con el pasado (“antes lo hacía mejor”)
En el deterioro cognitivo, cada día puede ser diferente. Respetar ese momento es fundamental.
La familia y el centro: un mismo equipo.
La comunicación entre la familia y el equipo de Manava es clave. Informar de cambios, dificultades o situaciones observadas en casa nos permite adaptar mejor el trabajo realizado en el centro.
La familia no está sola en este proceso. Vuestro acompañamiento, cariño y constancia refuerzan el trabajo que realizamos y contribuyen directamente en el bienestar de la persona.
Conclusión.
Cuidar a una persona con deterioro cognitivo no es hacer todo por ella, sino ayudarle a seguir haciendo lo que aún puede, con respeto, paciencia y seguridad.
Desde Manava estamos para acompañar también a las familias. Ante cualquier duda, preguntar siempre es el mejor primer paso.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es importante el movimiento en personas con deterioro cognitivo?
El movimiento ayuda a mantener capacidades físicas, mejora el estado de ánimo y refuerza la seguridad y orientación en la rutina diaria.
¿Debe la familia ayudar o dejar que la persona haga las cosas sola?
Siempre que sea posible, es recomendable dejar que la persona inicie el movimiento y acompañar solo cuando sea necesario para mantener su autonomía.
¿Qué errores debería evitar la familia en casa?
Forzar movimientos, dar demasiadas indicaciones, mostrar impaciencia o comparar con el pasado puede generar inseguridad y rechazo.
¿Cómo puede ayudar la familia al trabajo del centro de día?
Manteniendo comunicación constante, informando de cambios y reforzando en casa las rutinas y pautas trabajadas en el centro.
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