La Parálisis Supranuclear Progresiva (PSP) es una enfermedad neurodegenerativa poco común que afecta:
- El control del movimiento
- El equilibrio
- La visión
- La deglución
Se caracteriza por la acumulación anormal de la proteína tau en el cerebro, lo que provoca rigidez, caídas frecuentes, dificultad para mover los ojos (sobre todo hacia abajo) y, con el tiempo, problemas del habla y la deglución.
Aunque no existe cura, la fisioterapia desempeña un papel fundamental para mejorar la calidad de vida del paciente.
El enfoque principal es mantener la movilidad, prevenir caídas y preservar la independencia el mayor tiempo posible.
Objetivos de la fisioterapia
Mejorar el equilibrio y la marcha
Es fundamental trabajar el equilibrio mediante ejercicios específicos (como cambios de peso, marcha sobre líneas o uso de plataformas inestables), ya que uno de los síntomas más característicos de la PSP son las caídas.
Mantener la movilidad articular y fuerza muscular
La rigidez muscular y la lentitud en los movimientos (bradicinesia) limitan la capacidad funcional. A través de ejercicios de estiramiento y movilización, se previene la rigidez articular y se mantiene la amplitud de movimiento. Además, se incluyen ejercicios de fortalecimiento suave, sobre todo en los músculos posturales, extensores del tronco y miembros inferiores, para mejorar la estabilidad y el control del cuerpo.
Entrenamiento visual y postural
Trabajamos la compensación mediante el movimiento del cuello y se entrena la postura erguida para evitar la inclinación hacia atrás que agrava el riesgo de caída. También se utilizan estímulos visuales y ejercicios de coordinación ojo-cabeza.

Prevención de caídas
Se identifican factores de riesgo en el entorno y se sugieren adaptaciones para evitar tropiezos. También se trabaja la conciencia corporal para que el paciente aprenda a identificar señales de inestabilidad.
Educación al paciente y a la familia
El acompañamiento familiar es vital. Se enseña a los cuidadores cómo movilizar al paciente correctamente, cómo ayudar sin limitar su autonomía y cómo adaptar rutinas para facilitar la vida diaria. También se informa sobre la evolución de la enfermedad y se da soporte emocional para enfrentar los cambios progresivos.
Conclusión
El tratamiento debe ser personalizado, progresivo y multidisciplinario, incluyendo también terapia ocupacional y logopedia. La constancia y la empatía son claves en el trabajo con personas con PSP. Como fisioterapeutas nuestra misión es acompañar al paciente y su familia en este proceso, buscando siempre preservar la autonomía y el bienestar.
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